Las plantas se comunican entre si utilizando una “Internet de hongos”

Oculta bajo sus pies existe una autopista de la información que permite a las plantas comunicarse y ayudarse. Está hecha de hongos.

La mayor parte del cuerpo de un hongo se compone de una masa de hilos delgados, conocidos como micelios. Ahora sabemos que tales hilos hacen las veces de fibra interconectora entre las plantas para lograr lo que muchos expertos han llamado la Internet de las plantas. Es posible que su jardín este conectado subterraneamente a bosques que se hayan a varios decametros de distancia.

Estas redes ayudan en el intercambio de nutrientes y la información entre las plantas, y como ocurre en la Internet hecha por los humanos, también pueden sabotearse mediante la transmisión de productos químicos tóxicos, algo así como una versión de ciberdelincuencia dada en la web.

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El biólogo alemán del siglo 19 Albert Bernard Frank acuñó la palabra “micorrizas”, para describir las asociaciones de micelios entre las plantas. Se estima que cerca del 90% de las plantas del planeta están interconectadas por una gran red de micorrizas.

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Existe un relación beneficiosa entre los hongos y las plantas, las ultimas proporcionan de alimento a los hongos en forma de hidratos de carbono, mientras que los hongos ayudan en la hidratación y la absorción de nutrientes tales como el fósforo y el nitrógeno.

Las redes de hongos también estimulan el sistema inmunitario de sus plantas huésped. Eso sucede porque, cuando un hongo coloniza las raíces de una planta, esta desencadena la producción de productos químicos relacionados con la defensa. Esto genera una respuestas del sistema inmunológico más rápido y eficaz, un fenómeno llamado “cebado”. Simplemente conectando a las redes de micelio hace que las plantas sean más resistentes a las enfermedades [1].

Como si fuera un concepto tomado del film Avatar de James Cameron, en donde todo el bosque esta interconectado, gestionando colectivamente los recursos, gracias a algún tipo de comunicación electroquímica entre las raíces de los arboles. Pareciera que existe algo parecido en el mundo real.

Un concepto que nació en la década de 1970 de la mano de Paul Staments cuando estudiaba algunos hongos con el uso de un microscopio electrónico. Staments notó similitudes entre los micelios y ARPANET, la Internet temprana llevada a cabo por el departamento de defensa de EE.UU.

Fue en 1997 que Suzane Simard de la universidad Columbia en Vancouber encontró la primera evidencia de comunicación entre arboles, ella encontró que el arbol de abeto y el abedul transfieren carbono entre si a través de los micelios. Otros investigadores han demostrado que las plantas pueden intercambiar nitrógeno y fósforo, a través de la misma ruta.

Resultado de imagen para tomateraLas plantas de tomate pueden recibir señales de sus vecinos.

También se encontró que las plantas dan un paso mas allá en la comunicación a través de los micelios, ya que se cree que cuando las plantas están atacadas por hongos dañinos, ellas liberan señales químicas en los micelios que advierten a sus vecinos. Este descubrimiento se llevó a cabo con el uso de plantas de tomate, se halló que las plantas de tomate que fueron sometidas al hongo alternaria solani, un hongo que causa la enfermedad del tizón temprano, despues de que sus plantas vecinas fueron sometidas al mismo hongo, lograron recibir niveles significativamente menores de daño.

Lo anterior se traduciría no solo en comunicación si no, en una forma de espiar  la respuesta de defensa de las plantas vecinas y de esa manera aumenta su resistencia a las enfermedades y patógenos potenciales.

Fuentes: [1] https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10886-012-0134-6