Éste es su cerebro en la pobreza

Las visualizaciones de datos ponen de relieve las sorprendentes conexiones entre los ingresos y la estructura del cerebro.

Hace un par de semanas escuché a una excelente serie de podcast sobre la pobreza en América. Un mensaje que me quedó grabada es sólo la cantidad de factores que los pobres han de trabajar en contra de ellos, factores que, si estás no pobre, son muy fáciles de negar, ser indiferente, o simplemente dejar de notar. En la edición de marzo de la revista Scientific American , el neurocientífico Kimberly Noble pone de relieve uno de tales elementos invisibles, pero muy real, de la pobreza: su efecto sobre el desarrollo del cerebro en los niños.

Al considerar un tema tan complejo, cualquier tipo de enfoque impulsado por los datos puede sentirse sumida en factores de confusión y variables. Después de todo, no es como si el dinero en sí tiene ningún impacto en la estructura o función de su cerebro; más bien, es probable que sea una amalgama de influencias ambientales y / o genéticos que acompaña a la pobreza, lo que resulta en una tendencia general de relativamente bajo rendimiento entre los niños pobres. Por definición, este es un problema multifacético en el que la correlación y la causalidad parecen prácticamente imposible de desenredar. No obstante, el laboratorio de Noble está abordando este reto utilizando las mejores herramientas y métodos científicos disponibles.

En primer lugar, es esencial para definir el problema: ¿de qué manera específica la función cerebral hace impacto en la pobreza? Para abordar esta cuestión, Noble reclutó a unos 150 niños de diversos orígenes socioeconómicos y utilizó métodos de pruebas psicológicas estándar para evaluar sus habilidades en varias áreas cognitivas asociadas a determinadas partes del cerebro. Como se indica en los gráficos siguientes, las relaciones son claras, especialmente en términos de habilidades lingüísticas.

Fuente: “Predección de los gradientes socioeconómicos, diferencias individuales en las habilidades neurocognitivas,” por Kimberly G. Noble et al, en. Developmental Science , vol. 10, No. 4; De julio de de 2007 Crédito: Amanda Montañez

Aunque los datos representados anteriormente son bastante convincente, también son incompletos. Para demostrar los efectos físicos de la pobreza en el cerebro, debemos examinar el propio órgano. Con este fin, el laboratorio de Noble escaneó los cerebros de unos 1.100 niños y adolescentes, y se encontró diferencias estructurales claras basadas en los ingresos familiares. Y sorprendentemente, sus resultados mostraron que los niños que caen en el extremo más pobre del grupo de ingresos más bajos sufren pérdidas graves de manera exponencial en el desarrollo del cerebro.

Fuente:. “Los ingresos de la familia, educación de los padres y de la estructura del cerebro en niños y adolescentes,” por Kimberly G. Noble et al, en la revista Nature Neuroscience , vol. 18; De mayo de 2015 Crédito: Tami Tolpa ( ilustraciones del cerebro ) y Amanda Montañez ( gráfico )

De todos los problemas sociales que enfrentamos como país, la pobreza a menudo se siente especialmente abrumadora, y este tipo de resultados de la investigación puede exacerbar ese sentido de inflexibilidad. Sin embargo, el último experimento de Noble puede proporcionar soporte para un posible camino a seguir.

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