El olor de los libros despierta una búsqueda rigurosa

Usted entra a la biblioteca,  a través de sus puertas.Pero bien pudiera hacerlo por entre sus ventanas, destacándose por el aire como el adalid de sus viejitos libros, tan favoritos ellos, tan sabios, tan nobles, tan olorosos.

Las cortinas de luz a través del polvo suspendido en el aire, se sublevan incitadas por la envidia, la interesantes del lugar subyace ante el arcoiris de olores. Y esta historia continua cada vez con más fuerza, con mayor arraigo hacia el sentido del olfato.
Poco a poco te vas transformando en un catador de libros, un día sin pensar te das cuenta de la diferencia sutil entre las páginas de la editorial tal, respecto a otra.
Son olores que transportan, algunos de ellos te envían directamente a un campo de pinos de la época medieval, otros te recuerdan el café de la esquina bohemia, el olor del humo, de la tierra ensangrentada, el olor del chocolate de la abuela, el olor del amor y del olvido.Tu como catador de libros, incluso mas fino que los catadores de vinos, deberías conocer la maravillosa ciencia que busca desentrañar las claves de la estela aromática de tus libros favoritos.
Según Smithsonian.com, se necesitan filósofos, científicos, antropólogos, tecnólogos y el público en general para describir el olor de un libro, el uso de adejtivos genéricos quedan cortos ante la caracteristica desconposicion de olores. En el estudio publicado por la revista Heritage Science los investigadores trataron de desarrollar directrices para la caracterización, conservación y posiblemente incluso recrear olores viejos. Para ello, utilizaron uno de los más reconocibles del pasado: libros antiguos.

Para ello se hizo un análisis químico de los compuestos volátiles orgánicos, o compuestos orgánicos volátiles, emitidos por los libros. Ya que el papel es de madera y está constantemente descomponiendo , libera compuestos químicos en el aire que se mezclan juntos para formar un aroma único. Se capturaron los compuestos y se utilizaron un espectrómetro de masas para analizar su firma química.Esta información puede ayudar a los conservadores a entender mejor la condición y las amenazas potenciales para un libro, explica  Matija Strlič , co-autor del trabajo. “Los olores llevan información sobre la composición química y el estado de un objeto”. “Cuando hablamos con los comisarios de bibliotecas históricas, señalan que el olfato es la primera reacción muy importante entre el visitante y la propia biblioteca”.Si te gustó esta nota, dale me gusta y compártela con tus amigos. Te invitamos a suscribirte al boletín, aqui abajo.